Si has llegado hasta aquí, y has hecho las lecciones del libro, me pongo en pie, te aplaudo y te jaleo con vítores.
Has dedicado un tiempo a pintar, a probar, a equivocarte y a volver a intentarlo.
Sentarse delante de un papel en blanco, tomar un pincel y seguir intentándolo cuando las cosas no salen como uno quiere tiene mérito. Y te lo digo yo, que he pasado por ahí.
No todo el mundo lo hace. Te lo aseguro.
Y si lo tuyo ha sido más bien mirarlo con calma estos meses, leerlo a ratos, dejarlo unos días y volver a él cuando te ha dado la gana, también me alegro. Y te mando mariachis para felicitarte igualmente.
Cada uno hace las cosas a su manera y con todo derecho.
Las cosas que valen la pena no se hacen con prisa. Se van paladeando.
Yo tardé seis años en volver a tomar un pincel.